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Bebidas rivales

PREMIO «Poeta Amalio Gran» patrocinado por la Sede Universitaria de la Universidad de Alicante

Alejandro Rafael Alagón Ramón.

 

El soporte recoge la ciudad de botellas

que conviven errantes, sometidas de pronto

al antojo del cliente que reclama un licor,

un brebaje en el limbo de las conversaciones.

 

Redomas que, a  menudo, esconden viejos líquidos,

y alojan la quietud del alcohol que aprende

las miserias de un hombre o las costumbres nómadas

o el territorio oscuro de los seres efímeros.

 

Con el llanto espontáneo del coñac en la copa

se apaga un suspense, la mirada indecisa

del pensador noctámbulo que otea el cansancio

de cada camarera en la barra del bar.

 

Ciudad, villa, arrabal de bebidas rivales,

de frascos que compiten por atrapar el ímpetu

del comensal, del huésped de un mostrador inhóspito

que olvida los fracasos, las confidencias gélidas.

 

Así son las botellas que en su letargo aguardan,

que en su marsupio acogen una gruta insondable.

El camarero arroja un cadáver de vidrio

en el contenedor. Llueve, los perros ladran.

El amor de mi vida

FINALISTA: Rosa Mª Llorens Ronda

 

Día gris.

Día frío.

Ilusión de domingo.

Mis caderas juegan

con el anticuado abrigo.

Mi pelo baila

con mis latidos.

Paso por la esquina,

Miro hacia dentro,

Allí está él,

Tras la barra del bar.

 

Brisa cálida.

Alegría en los árboles.

Y en mi rostro

Ya maduro.

Mis caderas acarician

La sensual y elegante

Falda roja.

Doblo la esquina.

Miro por la ventana.

Allí está él,

Tras la barra del bar.

 

El Sol lo inunda todo

De amarillo,

De calor.

Mis afligidas caderas

Lo agradecen.

Mi boca sonríe,

por el regalo.

Me acerco a la esquina.

Me paro en la puerta.

Allí está él,

Tras la barra del bar.

 

El suelo se ha cubierto

de marrones, granates y dorados.

Un aire fresco

Besa mis apagados ojos.

Mis cansadas caderas

Han intimado con el sillón.

Me llevan.

Me acercan a la esquina.

No miro hacia dentro.

No está él,

Tras la barra del bar.

Dípticos de sonetos tras la barra del bar

FINALISTA: Sandra María Palacios Garrán

 

1.- Encontrando consuelo tras la barra del bar

Tras la barra del bar tiene la vida

un gozoso sabor a ron con cola,

nos tienta la emoción como una ola

por vientos de poniente sostenida.

 

Tras la barra del bar, cualquier herida

no nos hiere tan hondo, nunca asola,

y se siente, de pronto, menos sola

el alma desolada y aterida.

 

Tras la barra del pan, en lo profundo

la soledad se escora a la alegría

y el corazón es menos vagabundo.

 

Tras la barra del bar, quién lo diría,

halla luz y piedad, alivio, el mundo;

y encuentra el solitario compañía.

Sonríe Amalio Gran

 

FINALISTA: Jorge Larena Castejón

 

 

Tras la barra del bar se oculta el poeta

enfrascado en la alquimia de las letras

en su propio universo sin fronteras

El soñador de sílabas perfectas

tomando las palabras como joyas

con el amor que el corazón precisa.

 

Tras la barra del bar se muestra el hombre

deudo del poeta que se esconde

sometido a las cuatro dimensiones

en este territorio incierto y breve

feliz entre cervezas y canciones

 

Tras la barra del bar se encuentran ambos

un solo ser y al tiempo dos distintos

El poeta que anhela lo imposible

El hombre encadenado a lo tangible

 

Tras la barra del bar palpita el mundo

lo esencial, lo liviano y lo profundo

conjugados sin prisa en un segundo

 

Tras la bar estamos todos

ocultos en los poemas olvidados

 

Tras la barra del bar sonríe Amalio Gran

 

 

Paráfrasis de Segismundo (décimas de fiebre europea)

SEGISMUNDO REFUGIADO

¡Soy mísero refugiado!

¿Por qué me tratáis así

si huyo de atroz frenesí

buscando ser amparado?

No cesa mi fatal hado.

No vence el llanto al rigor,

pues sentís miedo y pavor

de la ingente muchedumbre

que en solidaria techumbre,

esperan su valedor.

 

Hay niños que tiritando,

en fría noche balcánica,

a la valkiria germánica,

asilo están suplicando.

¿Quién tiene el corazón blando?

¿Quién responde a este lamento?

Multiplican el tormento

marciales manos de espino

que dirigen su destino

hacia campos de aislamiento.

 

Expulsa de su cultura,

esta Europa progresista

la cruel violencia machista

que en su sociedad perdura.

¿Tendrá fin la desventura

de la mujer refugiada?

Mas se siente amenazada

miedosa opinión sectaria.

Ser extracomunitaria

la deja estigmatizada.

 

Xenófoba zancadilla

derriba al padre en la tierra,

pero él a su hijo se aferra,

digno mira a quien le humilla.

Salidos de igual arcilla,

se ven gente diferente.

Un indignado occidente

no puede dormir tranquilo.

Cuando el fútbol le da asilo,

queda tranquila la mente.

 

Son solo tristes retazos

de una Europa que vacila

porque se siente intranquila

cuando llaman tantos brazos.

Puzle de humanos pedazos

no sabe solucionar.

Temiendo su bienestar

no quieren más inquilinos.

¡Refugiados! ¡No hay caminos!

Solo muertos en la mar.

 

ROSAURA(1)

Pues volviendo en mi sentido

hallo que las penas mías

para hacerlas tú alegrías

las hubieras recogido.

 

 

(1) Literal de «La vida es sueño» de Calderón de la Barca

 

 

José Antonio Enrique Jiménez