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En el bar de la frontera

FINALISTA: Miguel Paz Cabanas

 

En el bar de la frontera

hay hombres que me sueñan

como si yo fuese

su última esperanza.

 

No me refiero al ocaso

ni al deseo,

sino a un temblor

que es solo añoranza,

dolor apremiante

que no consiguen resolver.

 

Beben como ángeles

expulsados del paraíso,

trémula,

lentamente,

con sorbos avaros y lastimosos,

y en su gesto,

en la sombra cárdena del olvido,

solo hay cenizas y desgarro,

pureza y cicatriz.

 

Los miro sin énfasis,

desde la sombra,

y a través de sus ojos

y su miedo

veo paredes descascaradas,

perchas y camas,

roperos que se vacían,

anónimamente,

en vísperas silenciosas.

 

A punto de dormirse,

el cigarrillo en la comisura,

la noche sobre los ojos,

son incógnita o plegaria,

y esos hombres y el deseo,

con su lujuria frágil,

con su piedad marchita,

zozobran en mis canciones

viejas,

como salmos inaplazables

 

Y me pregunto,

lápida y herejía,

en esta noche lenta,

cuándo me llamarán,

cuando segarán los tréboles,

en qué banco helado y proscrito

dejarán su alma

para soñarme sin tregua.

Gin Fizz a destiempo

FINALISTA: Amando García Nuño

 

Navegar en un vaso 

hacia el reino de las sombras

(Julio Ramón Ribeyro)

 

Lo que te iba a pedir, probablemente,

era esa cercanía en vaso largo

que da el alcohol

cuando la soledad busca acomodo

de taburete, el sueño efervescente

licuando la amistad

entre hielos, al borde de la ausencia,

 

también te pareció que deseaba

probar el combinado

de un amor a destiempo con dos gotas

como deseo al fondo, los ardientes

labios que removieran

el poso amargo de las noches rotas,

memorias de otros bares en penumbra

cuando había futuro,

lo que quiso

encontrar, probablemente, era un sorbo

de infinitud sin plazo

ni limón añadido, la nostalgia

destilada de aquellos

días en que beber aún no dolía,

pero solo alcanzó

a pedirme un gin fizz que no albergara

clara de huevo ni esperanzas blancas.

 

Reconociste en él, por un instante

la huella temblorosa

de quien fuiste, el brindis ancestral

con la fugacidad de un imposible

sentado tras la barra.

Y preparaste el cóctel, no era tiempo

de añadir añoranzas

a ese amargo dulzor que se diluye

como un cerco de olvido a medianoche.

Poeta de servilleta

FINALISTA: Javier Ruiz Cerdán

 

Poeta de servilleta.

Pasaste media vida tras la barra del bar.

En tus dominios de paredes transparentes.

Las mismas caras de siempre viendo pasar.

Variedad, de todo, curiosas e indiferentes.

 

Poeta de servilleta.

Recuerdo aquellas barbas que ocultaban tu «Gran» sonrisa

y tu flequillo de lado, casi tapando tus ojos claros.

Recuerdo tus carcajadas, tus enfados,

tus comentarios, el dominó, los dados…

 

Poeta de servilleta.

No te hizo falta metralleta,

Tus armas, balas de letra.

A veces palabrotas.

Unas vivas y otras rotas.

 

Poeta de servilleta.

Tú, una birra, y yo, un peta.

La barra es un sitio que implica.

Mucho aguante mucha fiesta,

Y que no falte la música.

 

Poeta de servilleta.

Tu casa era casi un hogar,

pero lo que sí era (o fue), es meta.

Encontrarse a disfrutar,

del beber y del charlar,

Y esperar a que un cometa

nos cerrara nuestro bar.

Visión caótica de un beodo

PREMIO JOVEN patrocinado por papelería y librería Papelicopy

Jose Juan Tomás Amorós.

 

Me pierdo;

Como se pierde el frío en los inviernos de Alicante,

Como se pierden los pasos curvos de un ebrio

Caminando por las aceras.

Me pierdo como se pierde mi aliento

tras la barra del bar,

y vuelvo a soñar que mi noche

acaba en tus sábanas, o lo que es igual:

lejos de este mundo.

 

Últimamente mi viaje más exótico es al bar de la esquina.

Allí soy protestante, católico, ortodoxo, judío,

budista, moro, cristiano y a veces apache.

Da igual, me transformo en el mejor hombre,

Que aun a esa medida,

es casi lo mismo que intentar llegar

al tobillo de cualquier mujer.

 

Esta banqueta es mi trono, mi atril, mi futuro,

La barra una lanzadera hacia el pasado,

y este elixir; el líquido de las verdades.

Sorbo a sorbo se abrasa mi garganta

y en poco más de una hora todo quema,

quema la sangre, quema la guerra,

quema la esperanza, arde la fe.

Es humo la PAZ; la paloma.

 

¡¡Apaguen la televisión señoras y señores!!

 

Hay un incendio de gente en la tierra

y a mí me da pena,

ardiendo de ira, prendiendo la vida.

Otro trago más y existo, luego pienso;

Cuando los sueños no vistan alas

y los pasos vayan descalzos

¿Quién sabrá caminar sobre ruinas?

Se nos olvidó andar de la mano por lo construido.

¿Todavía no se han dado ustedes cuenta?

Quema el respeto, quema la raza,

arden los cuentos, son cenizas los niños:

el futuro.

 

Quién le hará el funeral a la tierra

Si acaso no es cierto

que ya formamos parte del luto.

Sigo bebiendo tras esta barra,

un trago y otro trago, y otro, y otro y no consigo olvidar

¡Maldita sea!, ¡no consigo apagar mi sed!

Mientras ahí afuera, en esa calle gris todo se deshace,

sigue quemando el hambre, sigue ardiendo la causa,

los valores.

Se hace humo el país: el progreso.

 

Me da miedo pensar que los borrachos siempre dicen la verdad,

Pero es que hay un incendio de gente en la tierra

Y a mí me da pena,

porque ya nos quedamos sin agua

y no podemos apagarlo.

Tras la barra del bar

FINALISTA: Francisco Javier Rodenas Micó

 

Tras la barra del bar

solo el silencio

abierto y desangrado.

 

Tras la barra del bar

duerme un poema

de versos cenicientos.

 

Tras la barra del bar

vuela un vacío

de luces hoy extintas.

 

Tras la barra del bar

cruza una barca

sobre olas que no regresan.

 

Tras la barra del bar

un nombre escrito

devorado por el hambre.

 

Tras la barra del bar

ciegos los ojos

ciega la luz de su reflejo.

 

Tras la barra del bar

todo equipaje

de un viaje sin destino

 

Tras la barra del bar

la última hora,

el último suspiro.

 

Tras la barra del bar

fluye su imagen

sombría e inacabada.

 

Tras la barra del bar

naufraga un verso

de nubes que no pasan.

 

Tras la barra del bar

llega la noche

densa, desgarrada.

 

Y luego otra noche

y otra, y otra más

Tras la barra de un bar

que ya no asoma.