Terrones de emoción

TERRONES DE EMOCIÓN

Javier Samper Madrigal

Hoy me desperté rebelde.

Decidí no peinarme el remolino.

Me la jugué con un pantalón verde

y le canté: ¡Truco! Al destino.

Así, sin cartas.

Mirándole de frente.

Hoy me levanté seguro de mí mismo.

A tanto llegó la bravía

que bajé la basura al mediodía.

Y aparqué en “zona azul” la furgoneta

llevando solo diez céntimos en la cartera.

Imaginen mi osadía.

Benditas emociones que te alegran el día.

Si llueve, salta sobre los charcos

como si fueran baldosas amarillas.

Y aunque no te lleven al país de Oz

solo se mojarán tus zapatillas.

Y serás feliz un rato.

De pequeño me enseñaron a andar seguro.

Quizá con cierta sobreprotección

pero por la esperanza de un buen futuro.

Yo aplico y valoro ahora tan buena intención

pero sin prescindir del punto canalla de la vida.

Y es que caminar por el lado salvaje

tiene dulces terrones de emoción en los que la Felicidad anida.

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