ALBORADA DE SERPENTEANTES SUSPIROS

Hermana de la sombra y del oscuro,

Hermana de la noche en el bosque; tinieblas

Los dardos de los dioses no te alcanzan, lo consigues

Pues atrás dejas al viento y el espíritu

Color, color, amapolas, color rojo, rojo vino,

Bermellón cálido de cálices y besos. Y de rosas.

Rojo sol, luna blanca, rojo rocío, ardientes.

El alba te acaricia las suaves sienes, sienes rojas,

alma roja

Amor de una infinita noche, negro infinito

En sábanas olorosas, olorosas de cuerpos y sudores.

Rojo sudor.

Negro está el rojo cielo. Negra está la roja aurora,

Rojo está el ronco atardecer, cuando nos arrullamos

entre las rojas sábanas, rojas camas de rojo mimbre.

Y el amor y la paloma; y la lluvia

Y la marea y las olas, y los peces dorados

Y las rojas llanuras, y las aves rojas.

Y el odio y la envidia

contra el rojo amor desafortunado.

El placer es la meta de mi rojo ser,

el placer es la identidad de mi persona.

Rojo placer, placer rojo.

Las mullidas camas rojas son testigos mudos de mi

rojo deseo,

De mi anhelo rojo superviviente de sones pasados.

Ventana de mis madrugadas, amorosa ventanuca

Rompientes de cuchillos cortantes intentan, que no

logran, mi celo por ti agotar,

pobres, pobres niños son,

creer que nuestro amor, es como el suyo,

que no es amor.

Y que pueden comprar lo que no estuvo, no está, ni

estará en venta.

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