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Caminando por el lado salvaje

CAMINANDO POR EL LADO SALVAJE

Briana María Macovei

Cada día cuando me levanto,

me alzo con un agradable sonido,

que es la brisa de un relajante río.

Al abrir los ojos, veo un camino,

que se llevó toda mi atención,

entonces decidí seguirlo.

Comencé a caminar y caminar,

rumbo a un lugar sin final,

que cada vez me atraía más.

A medida que caminaba,

me daba cuenta de que más me gustaba,

¡pues era el paraíso!

Mas esa agradable sensación,

como cualquier otra historia,

tenía un final.

Entonces, había de elegir entre dos rutas:

Una que aparentaba ser relajante, placentera, ¡gloriosa!

y corta, como la vida de una mariposa.

Por otra lado, había un camino muy duro,

duro como el corazón de un oso,

y largo, como todos los mares del planeta juntos.

Ésta se sentía muy tentada por el primero,

pues era bonito, magnífico y fácil,

no duro, largo y laborioso.

De repente, apareció una imagen en su mente,

era su madre, bella como un ángel,

recitando: “después del trabajo duro, siempre hay una recompensa”.

Al momento de escuchar esa misteriosa frase,

tan bonita como una nota de música,

su madre la despertó de un largo sueño.

Al final, los que eligieron el primer camino,

se quemaron en las llamas de esa pasión,

y los que eligieron el otro,

recibieron la más bella recompensa, la vida, la mejor inversión.

La culpa la tienes tú

LA CULPA LA TIENES TÚ

Rosa Llorens Ronda

No sé porqué me llevé la chaqueta

si lo que quería era ponerme los pantalones.

Nunca hago lo que pretendo.

La culpa la tienes Tú.

Me desorientas.

Me agotes.

Me confundes.

Me…

Pero te adoro,

porque entre los dos somos

cojos a dos piernas,

mancos con dos brazos

y tuertos con dos ojos.

Tú y Yo

no llegamos a hacer ni una buena mitad.

Y, sin embargo,

aquí estamos contemplando

nuestros simples rostros,

nuestros informes cuerpos

y nuestras nulas mentes.

Y, aún así,

nos morimos por acariciarnos,

por acompañarnos,

por estrujarnos.

Nos derretimos de deseo.

Deseo de uno por el otro,

que no siendo un todo,

somos dos un medio felices

caminando por el lado salvaje

de nuestra pequeña,

atiborrada

y desordenada casa

llena de vida.