SI alguna vez fue este nuestro mundo,
ya no recuerdo nada, mamá.
A mi alrededor sólo quedan
flores asesinadas
y niños muertos, nada más.
En este cielo negro
(… quemado / carbonizado…)
dejé mis sueños,
dejé mi vida
a los pies de tu amor.
En este cielo blanco
(…espectral / heladisimo…)
perdí mi siempre
devorado por ratas
enormes como nubes.
Y, sin embargo,
tú te abriste de piernas
y apretaste los dientes
para que yo naciera
como un hijo,
como un relámpago.
Pero ya no recuerda nada.
Suelta mi mano.
Déjame caer.
No volveré a dormir.
No encontraré tu casa nunca más.
Entonces
me besaste
susurraste / shhhhhh…
No lo digas,
no lo digas.
Canta.
Hay un hogar debajo de las palabras,
un otra vez en su silencio
cuando te olvidan.
Pero ya no recuerdo nada,
mamá,
sólo hay flores asesinadas
y niños muertos,
sólo flores asesinadas
y niños muertos
donde fui tu hijo alguna vez.
Sshhhhhhhhh…
Abrázame
y canta.
También las carreteras
quedarán llenas
de coches abandonados,
como esta noche negra,
como este cielo blanco.
Jordi Gandía Navarro