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En tu nombre

Patria, ¡cuánto dolor tu ser invoca,

cuánta locura a ultranza de tus lides

erige a un hijo salvador y amante

y por secar sarmientos seca vides,

y en tu nombre se lleva por delante

las voces que ocupaban otra boca!

 

Y nada que se oponga a su ceguera

está a salvo de la ira vengadora,

que es tal la ira que a veces ni se espera

y tan ciega que solo se enamora

de la sangre inocente que derrama

mezclando sus ideas con metralla,

derribando murallas y personas.

 

Nada tan gratuito como un vil asesinato

para cambiar el curso de la Historia:

más odio, nuevos hijos a la noria

de la náusea preguntando el motivo,

evitando los ojos de la niebla

que empapa para sí todas las lágrimas:

 

porqué mi sufrimiento, qué memoria

rellenará el vacío de aquel hijo,

el armario del esposo, la gloria

rota de una bandera desplegada.

 

Esteban Torres Sagra

Finalistas y ganadores del I Certamen «Poeta Amalio Gran»

Premio Poeta Amalio Gran patrocinado por la Sede Universitaria de la Universidad de Alicante

“Propuesta» autor  Manuel Luque Tapia

 

Premio Joven patrocinado por papelería y librería Papelicopy

“Ella quiso ser libre”  autora Ana Esmeralda Piña Recuenco.


Finalistas

 

“Acróstico por la Paz”  autor Antonio Mascarell Torres

“La Guerra Invisible” autor Andrés Leal Tomás

“En tu nombre” autor Esteban Torres Sagra

“Tolerancia cero” autor Esteban Torres Sagra

“¡Guau, guau, guau! “autor Fermín Castro González

“El siglo furioso con un bote de Air Wick “ autor Fermín Castro González

“Paráfrasis de Segismundo” autor Jose Antonio Enrique Jiménez

“Esta voz es tuya” autor Juan Lorenzo Collado Gómez

“No violencia y/o Paz” autora Patricia Tomás Sáez

“Propuesta “autor Manuel Luque Tapia

“Ella quiso ser libre “ autora Ana Esmeralda Piña Recuenco

“Mi patria: lugar irrecuperable” autor Adrián Serrano Sanz

“La Paz como entrecejo” autor Jack Babiloni

(El orden de los finalistas se corresponde con el orden de recepción de los poemas en la Sede Universitaria de Villena)

Tríptico sobre la pereza

Tríptico sobre la pereza

Lázaro Domínguez Gallego

 

La pereza es pecado, no la tengas,

no la uses siquiera ni un momento,

ni te abraces a ella, es un invento

diabólico sin más. No la mantengas.

 

No la trates de tú, no la retengas

ni un segundo en tus brazos. Tu talento,

si es lúcido y normal, verá con tiento

que a su favor no existen las arengas.

 

Sé más bien diligente, sé estudioso,

activo en el trabajo cada día,

esforzado, aplicado, cuidadoso.

 

Y sentirás la dicha y la alegría

que el esfuerzo constante y generoso

concede a tu entusiasmo y valentía.

II

Vivir sin hacer nada, ¡qué fracaso!.

Cantarle a la poltrona, ¡qué locura!.

Bostezar sin parar, ¡qué chifladura,

qué derrota, qué estrépito, qué ocaso!

 

Habrá que repetirlo, por si acaso,

que nunca fue bien vista la postura

del zángano que lleva hasta la hartura

la pereza y desidia a cada paso.

 

Lo bueno, lo estupendo, lo grandioso,

lo que hace al hombre digno de ser hombre,

es la acción y el esfuerzo con medida.

 

Y lo malo, lo estúpido y ruinoso,

lo que al hombre le priva de este nombre,

es llamar a la holganza la gran vida.

 

No seas perezoso, la pereza

no es buena compañera, ni conviene

convivir a su lado, porque tiene

vacía de proyectos la cabeza.

 

Lo que da al corazón más fortaleza,

más brío, más vigor, lo que sostiene

el gozo de vivir, lo que mantiene

la dignidad en alto con firmeza

 

es la acción, el trabajo cotidiano,

el estudio, el fervor, el afán sano,

el celo con empeño diligente.

 

Y quien esto practica cada día,

sabrá lo que es gozar con alegría

de un vivir saludable y eficiente.

La sexta -o la séptima-

FINALISTA: Adrián Serrano Sanz

 

No renaces

antes de la sexta -o la séptima-

y entonces renaces como el grosor del filo,

como la sangre por dentro de la camisa,

y entonces otra,

y tú otro, y yo otra.

 

La medida de consumirse es una estaca flexible;

lo de dentro recorre las huellas,

y entonces otra,

y tú otro, y yo otra.

 

Tanteo las calles como una ausencia

y tu caída

en una ligadura de terciopelo

con la cicuta,

y para cuando amarillea el cristal

el vaso es una nota

de este retorno -y de todos-,

la vida era

todo eso que cabe,

lo que no se negocia;

la ausencia de los huesos,

la supresión de uno – y de todos -.

 

Y yo lidiando esta muerte

y este continuo sumergirse

en el líquido y dentro,

pero estos muertos tienen un nombre

pero este descenso tiene un nombre.

 

A menudo al otro lado de la barra

había una sinfonía

de heridas y carneros desangrándose,

de ojos tan mutilados como la muerte,

 

de un espacio ajeno, de la tierra quemada,

de desprenderse -como quien se desprende de sí mismo-;

 

y entonces bebían -y bebíamos-:

todos querían divertirse

en este último baile, en todo esto.

 

-Hoy es martes,

la séptima (has renacido en la segunda).

Te intuyo como una invasión,

como vomitar solo a las siete en el baño

o el vecino con los perros-.

 

Quizá este lidiar sea un naufragio.